Pañuelos al aire, vigilia y fervor gaucho: Tucumán recibió el 24 de Septiembre a los pies de la Virgen de la Merced
Una multitud se congregó a la medianoche frente a la Basílica Menor para conmemorar a la Patrona provincial y rememorar la Batalla de 1812. El arzobispo Carlos Sánchez llamó a la fraternidad bajo el lema “abracemos a todos”.
La vigilia de medianoche frente a la Basílica
El inicio del feriado provincial por el 24 de Septiembre congregó a cientos de fieles, peregrinos, misachicos y familias frente a las escalinatas de la Basílica Menor de Nuestra Señora de La Merced. La tradicional vigilia combinó oraciones litúrgicas, versos criollos y expresiones de memoria histórica para rendir tributo a la Patrona de Tucumán y recordar la gesta militar librada el 24 de septiembre de 1812.
Con las doce campanadas de la medianoche, los devotos agitaron pañuelos al aire y alzaron sombreros al grito unánime de “¡Viva la Virgen!”. Tras la entonación de payadas gauchas alusivas a la dignidad y la coyuntura social del país, la Banda de Música del Liceo Militar General Gregorio Aráoz de Lamadrid interpretó el Himno Nacional Argentino ante la imagen sagrada, dando inicio formal a las festividades.

El paso de las agrupaciones tradicionalistas
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el desfile de las delegaciones tradicionalistas gauchas llegadas desde diferentes puntos del territorio provincial:
- Presencia de los Valles Calchaquíes: jinetes y familias completas arribaron a caballo y en mulas desde Tolombón, Amaicha del Valle y Tafí del Valle, portando sus propias imágenes patronales.
- Fortines y agrupaciones locales: participaron las agrupaciones General Gregorio Aráoz de Lamadrid, Batalla de Tucumán, Yerba Buena y Virgen de la Merced, entre otras, acompañadas de niños de a caballo y sulkys familiares.
El paso ordenado de las columnas criollas frente al atrio de la basílica reafirmó la vigencia de una manifestación cultural transmitida de generación en generación.

El mensaje pastoral del arzobispo Carlos Sánchez
El arzobispo de Tucumán, monseñor Carlos Sánchez, encabezó la ceremonia religiosa y calificó el inicio de los festejos como una instancia de “gozosa alegría”. En su mensaje, el prelado vinculó la advocación de la Virgen de la Merced —madre redentora de cautivos y emblema de libertad— con los desafíos contemporáneos.
Haciendo hincapié en el lema de este año, “Con María de la Merced, abracemos a todos”, Sánchez instó a la comunidad a promover una vida de mayor fraternidad e inclusión social, con especial énfasis en dignificar, servir y acompañar a los sectores más vulnerables sin “dejar a nadie al costado del camino”. Concluido el acto exterior, la imagen fue resguardada en el templo para presidir las misas y actividades centrales de la jornada.


