“El enemigo somos nosotros”: The New York Times reveló la trastienda de la paliza electoral que sacudió al búnker de Trump
Una demoledora investigación del diario neoyorquino reconstruyó minuto a minuto el derrumbe republicano en las elecciones de medio término. Los demócratas recuperaron el Senado y arrasaron en la Cámara de Representantes en medio de una disparada inflacionaria, la nafta por las nubes y el empantanamiento militar en la guerra con Irán. En la intimidad de las videollamadas previas, los asesores del presidente ya bromeaban con comida carcelaria e indultos ante lo inevitable.
Burlas con olor a velorio: la videollamada que anticipó el naufragio
La crónica firmada por los periodistas Shane Goldmacher, Jonathan Swan y Maggie Haberman describe con crudeza las horas previas al cierre de urnas. Seis días antes de la elección, más de dos docenas de los principales cerebros de campaña de Donald Trump compartieron un Zoom privado donde reinó el humor negro y la resignación:
- Pronósticos de catástrofe: el encuestador jefe, Tony Fabrizio, abrió la charla sin rodeos al advertir que los números marcaban dos caminos: o la billetera récord del super PAC MAGA Inc. hacía un milagro, o se dirigían a una paliza de proporciones históricas.
- Chistes sobre abogados y cárceles: James Blair, el armador electoral salido de la Casa Blanca, tiró la primera ironía pidiendo a todos que fueran “ordenando sus asuntos personales”. La llamada derivó durante media hora en bromas sobre comida de presidio, tramitación de indultos presidenciales preventivos y opciones para radicarse fuera del país.
- El peor escenario confirmado: siete días más tarde, el voto popular a nivel nacional dejó a los republicanos 13 puntos por debajo de los demócratas, un margen de derrota que no se registraba en elecciones legislativas desde hacía medio siglo.

Nafta cara, promesas rotas y el lodazal de la guerra en Medio Oriente
El análisis de The New York Times sitúa al conflicto bélico con Irán como el detonante principal de la estampida de votantes. Trump había regresado al Salón Oval prometiendo terminar con las guerras ajenas y abaratar la vida de los trabajadores; sin embargo, el conflicto se estiró más de lo previsto:
- El bolsillo en llamas: la escalada provocó el bloqueo del estrecho de Ormuz y disparó el precio de la gasolina a más de cuatro dólares por galón en los surtidores estadounidenses.
- Doble discurso: para el votante medio, la ecuación fue directa: se prometió paz y estabilidad económica, pero la cotidianeidad se volvió impagable por una guerra que muchos ni entendían ni apoyaban. Antiguos laderos del ala dura como Tucker Carlson y Marjorie Taylor Greene marcaron distancia en público.
- La confesión del propio Trump: antes del cierre de los comicios, el propio mandatario se sinceró con su entorno más íntimo y se preguntó en voz alta: “¿Qué hubiera pasado si no nos metíamos en la guerra con Irán?”.
A este cóctel se sumó una llamativa desconexión del magnate con la realidad económica de la calle: mientras las familias sufrían la inflación y los aranceles castigaban a los chacareros de Kansas e Iowa, Trump gastaba minutos de aire presumiendo la refacción de salones de baile, sus canchas de golf o la remodelación de la pileta del National Mall en Washington.

La interna republicana y los caprichos que costaron bancas clave
El reportaje expone cómo la injerencia personal de Trump dinamitó candidatos competitivos en estados históricamente republicanos:
- El pozo ciego de Texas: Trump impuso al fiscal general Ken Paxton en la interna contra el senador tradicional John Cornyn. Pese a las advertencias de que Paxton era inviable, el aparato republicano y donantes como Elon Musk gastaron más de 300 millones de dólares para blindarlo; Paxton terminó perdiendo por 12 puntos frente a un distrito que parecía intocable.
- Bancas regaladas: en Carolina del Norte bajó al senador disidente Thom Tillis y ungió al lobista Michael Whatley, quien fue aplastado por el demócrata Roy Cooper. En Carolina del Sur, tras la muerte de Lindsey Graham, respaldó a la hermana del dirigente, una dirigente sin roce político que también terminó derrotada.

La “ola azul” y un Congreso con nuevo liderazgo
El Partido Demócrata, comandado tácticamente por Chuck Schumer en la Cámara Alta y Hakeem Jeffries en la Baja, leyó a la perfección el humor social:
- Candidatos fuera del molde: en vez de figuras tradicionales de Washington, postularon a médicos, bomberos forestales, chacareros de a pie y veteranos de guerra con perfiles moderados enfocados exclusivamente en la inflación, la salud y la corrupción de la elite gubernamental.
- Hito en la Cámara Baja: los demócratas ganaron distritos donde Trump se había paseado con holgura en 2024 (como Kentucky, Kansas y bastiones rurales de Texas). Con la mayoría asegurada, el legislador Hakeem Jeffries se encamina a asumir en enero como el primer presidente afroamericano de la Cámara de Representantes.
La desolación en las filas oficialistas quedó resumida en la frase que lanzó uno de los estrategas de la campaña al ver los monitores pintados de azul: “Miré al enemigo a la cara… y el enemigo éramos nosotros mismos”.

