La última misa ricotera: miles de fanáticos despidieron al Indio Solari en un emotivo y multitudinario velatorio en Avellaneda
La despedida pública en el Polideportivo José María Gatica se extendió durante 18 horas y concluyó esta madrugada. Una marea humana con banderas, cánticos y filas de varios kilómetros le dio el último adiós al máximo mito del rock argentino.
Éxodo, banderas y una fila de kilómetros en el sur bonaerense
El dolor popular por la partida de Carlos Alberto “El Indio” Solari se transformó en una manifestación de afecto sin precedentes para la música nacional. Durante la madrugada de este lunes 8 de junio, concluyó la despedida pública al emblemático exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, tras una conmovedora e histórica jornada de 18 horas de velatorio que congregó a una verdadera marea humana.
El epicentro del último adiós fue el Polideportivo José María Gatica, ubicado en la localidad de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Desde las primeras horas del domingo, el predio y sus alrededores se tiñeron con la mística de los viejos recitales: miles de fieles ricoteros provenientes de todas las provincias del país coparon las calles con banderas, remeras, cánticos espontáneos y abrazos envueltos en lágrimas, formando colas kilométricas que rodearon el complejo deportivo.

Operativo de seguridad y el cierre de las puertas
Dada la magnitud del fenómeno y la llegada incesante de colectivos y caravanas de fanáticos, el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires montó un riguroso operativo de ordenamiento urbano y cortes de tránsito para evitar desbordes y permitir que la multitud pudiera avanzar de manera pacífica hacia el interior del recinto.
Según los reportes oficiales de las autoridades de seguridad, las puertas del Polideportivo se cerraron definitivamente cerca de las 04:00 h de la madrugada de hoy, una vez que consiguieron ingresar los últimos grupos de personas que aguardaban pacientemente bajo la noche bonaerense. Tras el paso de los rezagados, la familia profunda del artista determinó el final del acceso al público para dar paso a las ceremonias íntimas y privadas.

El nacimiento de la leyenda eterna
Las postales que dejó la jornada reflejan con fidelidad la dimensión del mito que Solari construyó a lo largo de cinco décadas de carrera. No se trató de un velatorio tradicional, sino de la última transmutación de la “misa ricotera”: las lágrimas de varias generaciones —padres que asistieron con sus hijos en hombros— convivieron con el pulso de los bombos y las estrofas de “Juguetes perdidos” sonando de fondo como un mantra de despedida.
La muerte del Indio, ocurrida a los 77 años, cierra de manera definitiva el capítulo terrenal del artista más indomable, misterioso y convocante de la cultura popular argentina. A partir de hoy, las puertas del Polideportivo Gatica se cerraron, pero las banderas que flamearon en Avellaneda sellaron una promesa colectiva que se cantó a los gritos durante toda la madrugada: la de un amor invencible que, a pesar de la ausencia física, jamás va a terminar.


