A las semifinales con el corazón en la mano: la Scaloneta venció a Suiza en el suplementario y se viene un choque histórico ante Inglaterra
Tras un electrizante 1-1 en los 90 minutos, la Selección Argentina sacó a relucir su mística en la prórroga y se impuso por 3-1. Un cabezazo de Alexis Mac Allister y un bombazo antológico de Julián Álvarez al ángulo en el minuto 112 destrabaron un partido durísimo. El pasaje a la final se definirá ante los ingleses.
Sufrimiento, carácter y el sello de la Scaloneta
La Selección Argentina volvió a demostrar este domingo que sabe cómo jugar con el pulso al límite y que su chapa de campeona mundial está más vigente que nunca. En un cruce de cuartos de final de alto voltaje en este Mundial 2026, el combinado dirigido por Lionel Scaloni derrotó 3-1 a Suiza en el tiempo suplementario, tras haber igualado en un gol durante el período reglamentario.
El encuentro tuvo la clásica narrativa de las grandes batallas mundialistas: la Albiceleste pegó primero gracias a una gran proyección y posterior cabezazo de Alexis Mac Allister, pero el ordenado y durísimo conjunto helvético no se dio por vencido, encontró la paridad y arrastró el destino del partido hacia la prórroga de 30 minutos, transformando el estadio en una caldera de nervios y tensión.
La Araña picó en el momento justo: el golazo de Julián Álvarez
Cuando las piernas ya no respondían por el desgaste físico, el fantasma del cansancio acechaba y la sombra de la definición por penales empezaba a instalarse como una ruleta emocional inevitable, apareció la jerarquía individual para inclinar la balanza.
Argentina jugaba con un hombre de más por una expulsión en el cuadro europeo y empujaba con más amor propio que claridad. En el minuto 112, cuando el cronómetro asfixiaba, Julián Álvarez tomó la pelota en las inmediaciones del área, se perfiló ante la marca y sacó un derechazo imperial que se colgó de manera milimétrica en el ángulo superior, haciendo estéril la estirada del arquero suizo. El golazo desató la locura total, el desahogo y el llanto de alivio en el banco de suplentes de Scaloni y en la marea de hinchas que copó las tribunas, una ventaja que luego Argentina ampliaría para decorar el 3-1 definitivo.
Se viene una semifinal soñada y con historia frente a Inglaterra
Con esta victoria con tintes épicos, el seleccionado nacional se metió de lleno entre los cuatro mejores equipos del planeta y ya tiene rival confirmado para una de las llaves más atractivas, calientes y con mayor carga histórica que el fútbol mundial puede ofrecer: Inglaterra.
El choque de semifinales promete paralizar al país y reeditar una rivalidad de leyenda en los mundiales. La Selección llega con el ánimo por las nubes tras superar la durísima barrera suiza, con sus figuras en estado de gracia y el temple de un grupo que sabe sufrir para ganar. Las cartas están echadas y la Scaloneta quedó a solo un paso de una nueva final del mundo.

