El retorno de Pity Álvarez: una obra cinematográfica entre la redención y la polémica política

En una jornada que sacudió el panorama del rock nacional, Cristian Pity Álvarez rompió un silencio de años con la presentación de su nueva pieza audiovisual. El lanzamiento no solo marca su regreso compositivo, sino que se produce en un momento bisagra para su situación personal, combinando un ambicioso proyecto artístico con la presión de un proceso judicial que busca reanudarse en el corto plazo.

Una trinidad creativa en el asfalto porteño

El cortometraje que acompaña al tema Lejos de ser es el resultado de un trabajo artesanal que demandó diez meses de rodaje y postproducción. Bajo la dirección de Luis Ortega, la pieza se aleja de los videoclips convencionales para proponer una narrativa simbólica donde la religión y el pecado se entrelazan. La participación de Rodrigo de la Serna, caracterizado como un obispo que proclama sermones sobre el pasado de los santos y el futuro de los pecadores, añade una densidad dramática que refuerza el espíritu de la obra. Según el propio director, este proyecto fue concebido como una bendición compartida entre amigos para atravesar los momentos de crisis.

Simbolismos de celda y una proclama de alto impacto

La estética del video sitúa a Pity en un entorno que remite directamente a su realidad de los últimos años: una habitación que simula una celda donde los objetos personales flotan en una atmósfera onírica. Sin embargo, el centro del debate se ha instalado en la lírica de la canción. Con un riff clásico que remite a sus mejores épocas en Viejas Locas, el estribillo repite de forma insistente la frase Quieren matar al presidente. Esta consigna se funde con una historia visual que relata un intento de magnicidio contra un líder ficticio de carácter dictatorial, cargando la obra de un comentario político crudo que ya genera repercusiones en distintos sectores.

El guiño al pasado y el horizonte en Rosario

Fiel a su estilo autorreferencial, la canción inicia con un interrogante que actualiza uno de sus grandes clásicos: la pregunta por el cambio de 20 mil pesos evoca de inmediato al Señor Kioskero de la etapa de Intoxicados, estableciendo un puente directo con su legado histórico. Este estreno funciona como la antesala perfecta para el show programado para el próximo 9 de mayo en el Autódromo municipal de Rosario, una cita que sus seguidores esperan con ansiedad. No obstante, el regreso a las tablas convive con el pedido de la fiscalía para reactivar el juicio por el homicidio de Cristian Díaz, recordándole al público que, para Álvarez, el arte y la realidad judicial siguen transitando carriles paralelos pero inseparables.

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