Causa Cuadernos: Roberto Lavagna declaró ante el tribunal y ratificó sus advertencias de sobreprecios en la obra pública kirchnerista
El exministro de Economía testificó ante el TOF 7. Detalló cómo el Banco Mundial alertó sobre anomalías en Vialidad, recordó el malestar de los empresarios cuando denunció la cartelización en 2005 y afirmó que el Presupuesto 2006 se “desbordó”.
La ratificación de una denuncia histórica
La Causa Cuadernos sumó este jueves un testimonio político de alto impacto en los tribunales federales. El exministro de Economía de la Nación, Roberto Lavagna, prestó declaración testimonial ante el Tribunal Oral Federal N° 7 (luego de que la audiencia del martes se postergara por problemas de conectividad) y ratificó los términos de sus tempranas advertencias sobre la existencia de cartelización y un 20% de sobreprecios en el área de Vialidad durante la presidencia de Néstor Kirchner.
Lavagna centró su exposición en reconstruir lo ocurrido en noviembre de 2005, cuando en un recordado discurso ante la Cámara Argentina de la Construcción denunció públicamente las maniobras espurias del sector.
“Dije que había algunos indicios preliminares de cartelización, de sobrecostos, y que se había tomado la decisión de involucrar a la Comisión de Defensa de la Competencia en el tema”, remarcó el exfuncionario ante los jueces, rememorando el frío clima y el fuerte malestar que generaron sus palabras entre los empresarios de la obra pública presentes: “Algunas de las autoridades más importantes de la Cámara me dijeron: ‘Ministro, justo acá viene a decir eso’. Y mi respuesta fue: ‘Sí, justo acá tenía que hacerlo’”.
El alerta del Banco Mundial y el “desborde” presupuestario
En otro de los tramos clave de su declaración, el exjefe del Palacio de Hacienda reveló que los primeros semáforos en rojo sobre el manejo de los fondos viales provinieron del exterior. Relató que entre abril y mayo de 2005, durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, las máximas autoridades de este último organismo le transmitieron de manera formal una profunda “incomodidad” por la metodología de ejecución de los programas que financiaban, anticipando incluso la apertura de una auditoría interna.
Asimismo, Lavagna (quien manejó las arcas del Estado hasta su salida en noviembre de 2005) detalló la trastienda de la asignación de recursos públicos:
- 2003 y 2004: La brecha entre lo que solicitaban los ministerios y los recursos disponibles se mantuvo bajo parámetros “muy moderados”.
- 2005 y 2006: Coincidiendo con un año electoral, las presiones por fondos se intensificaron drásticamente. El exministro afirmó que las discusiones para el Presupuesto 2006 directamente se “desbordaron” ante los exorbitantes pedidos de financiamiento que emanaban de otras áreas del Ejecutivo.
Distancia con De Vido: Para delimitar responsabilidades, Lavagna aclaró ante el tribunal que su cartera “no tenía relación” directa en el día a día operativo con el entonces Ministerio de Planificación Federal, conducido por Julio de Vido, uno de los principales imputados del proceso. Recordó también que, antes de dejar el cargo, una investigación interna suya derivó en la suspensión preventiva de unos veinte proyectos viales bajo sospecha.
El trasfondo de un juicio que apunta a la cúspide del poder
El testimonio de Lavagna se incorpora a un debate oral de dimensiones históricas que tiene a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner como principal acusada en calidad de presunta jefa de una asociación ilícita.
Según la hipótesis que sostiene el dictamen de la fiscalía, entre los años 2003 y 2015 funcionó una aceitada estructura clandestina dentro del Poder Ejecutivo. La acusación detalla un plan integral de recaudación ilegal mediante el cual empresarios de los rubros de la construcción, el transporte y la energía entregaban millonarias sumas de dinero en efectivo a funcionarios públicos a cambio de adjudicaciones dirigidas o beneficios comerciales. De acuerdo con el expediente, estos retornos eran trasladados en bolsos y recibidos, entre otros puntos de acopio, en el departamento que los Kirchner poseían en el barrio porteño de Recoleta.

