A 50 años de “La Noche de los Lápices”: el operativo represivo que marcó la historia argentina

El 16 de septiembre de 1976, fuerzas policiales secuestraron a estudiantes secundarios en La Plata que reclamaban por el boleto estudiantil y militaban en centros escolares. La mayoría continúa desaparecida, mientras persiste la demanda colectiva de memoria, verdad y justicia.

Secuestros y cacería contra militantes secundarios

El operativo represivo, bautizado por un comisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires —bajo la conducción de Ramón Camps— como “La Noche de los Lápices”, se inició el 16 de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata. La fecha coincidió con un nuevo aniversario del golpe militar de 1955 contra Juan Domingo Perón y tuvo como objetivo central escarmentar al movimiento estudiantil que reclamaba por la implementación del boleto estudiantil secundario.

La mayoría de los jóvenes integraba la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), mientras que otros participaban de la Juventud Guevarista. Las tareas de militancia que desarrollaban estaban circunscriptas a centros de estudiantes, actividades pedagógicas con pares y labores de alfabetización comunitaria en barrios populares.

Entre el 16 y el 21 de septiembre de ese año fueron secuestrados en sus domicilios:

  • Pablo Díaz (sobreviviente)
  • Emilce Moler (sobreviviente)
  • Patricia Miranda (sobreviviente)
  • Gustavo Calotti (secuestrado una semana antes, sobreviviente)
  • María Claudia Falcone (desaparecida)
  • María Clara Ciocchini (desaparecida)
  • Francisco López Muntaner (desaparecido)
  • Daniel Racero (desaparecido)
  • Horacio Ungaro (desaparecido)
  • Claudio de Acha (desaparecido)

Los testimonios de los sobrevivientes resultaron determinantes durante el Juicio a las Juntas Militares en 1985 para visibilizar el cautiverio, las torturas padecidas y el circuito clandestino de detención por el que transitaron las víctimas.

Pactos de silencio y la búsqueda incesante de verdad

A cinco décadas del suceso, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) continúa sin hallar rastros concluyentes sobre el destino de los cuerpos de los estudiantes asesinados, debido al hermetismo y complicidad de los cuadros represivos que integraron la estructura estatal ilegal.

En el marco de los Juicios por la Verdad sustanciados en La Plata, emergieron los roles de represores como Miguel Etchecolatz, Valentín Pretti (alias “Saracho”) y el excabo de la policía bonaerense Roberto Grillo:

  • Valentín Pretti: falleció en 2005 sin revelar precisiones sobre los cuerpos. Ese mismo año, su hija Ana Rita solicitó autorización judicial para despojarse del apellido paterno y adoptar el materno (Vagliatti), ocasión en la que expuso que su progenitor le había confesado su participación en el asesinato del grupo.
  • Roberto Grillo: jubilado por incapacidad psiquiátrica, admitió ante familiares de Horacio Ungaro en una reunión confidencial haber formado parte de las maniobras destinadas a incinerar y desaparecer los restos de los adolescentes ya fallecidos.

Reivindicación de una causa colectiva

La figura de los estudiantes secuestrados sentó las bases de las históricas demandas por el boleto escolar gratuito en todo el país y consolidó la conmemoración del 16 de septiembre como el Día Nacional de la Juventud y del Estudiante Secundario.

La imposición de sus nombres a diversas aulas, establecimientos educativos e instituciones públicas mantiene viva una causa que trasciende las generaciones y ratifica, ante la persistente deuda en torno a la localización de los restos, que las reivindicaciones estudiantiles siguen escribiendo la memoria democrática nacional.

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