Zuckerberg frenó un plan para reducir personal en Meta con inteligencia artificial
La empresa había evaluado una profunda reorganización para convertirse en una compañía “AI native”, con equipos más pequeños y mayores tareas automatizadas. La resistencia interna y problemas técnicos llevaron a suspender parte del proyecto.
Un proyecto para transformar Meta
El CEO de Meta, Mark Zuckerberg, impulsó a comienzos de 2026 un proyecto para reorganizar la compañía alrededor de la inteligencia artificial. La iniciativa, denominada Project OT (Organization Transformation), contemplaba reducir estructuras tradicionales y trasladar parte de las tareas de los empleados hacia sistemas automatizados. Según la reconstrucción citada de documentos internos y testimonios de personas vinculadas al proyecto, algunos ejercicios llegaron a contemplar recortes de hasta el 60% en determinados equipos, bajo la idea de que trabajadores altamente capacitados podrían asumir más tareas con asistencia de herramientas de IA.
La transformación estaba prevista en dos etapas e incluía despidos, cierre de puestos vacantes, reasignaciones internas y cambios en la estructura de los equipos.
La primera etapa incluyó despidos y reasignaciones
El plan comenzó a aplicarse el 20 de mayo, cuando Meta redujo aproximadamente un 10% de su plantilla y trasladó a una proporción similar de trabajadores hacia iniciativas vinculadas con inteligencia artificial. La empresa también comenzó a probar equipos pequeños, conocidos como pods, integrados por pocos ingenieros y diseñadores, con el objetivo de acelerar el desarrollo de productos. El modelo apuntaba además a reducir las jerarquías y favorecer perfiles más generalistas, mientras parte de las tareas cotidianas quedaba bajo la supervisión de sistemas de inteligencia artificial.
Creció el rechazo dentro de la empresa
La iniciativa generó resistencia entre los empleados, especialmente a partir de la percepción de que la inteligencia artificial podía utilizarse no solo para reorganizar el trabajo, sino también para reemplazar parte de los puestos existentes. El malestar aumentó cuando trascendió que Meta había implementado herramientas destinadas a registrar pulsaciones de teclado y movimientos del mouse en dispositivos de algunos trabajadores en Estados Unidos. La situación generó cuestionamientos internos y afectó el clima laboral, al mismo tiempo que surgieron intentos de organización entre los empleados.
Los problemas técnicos también complicaron el proyecto
A la resistencia interna se sumaron dificultades relacionadas con el funcionamiento de las herramientas de inteligencia artificial. Según la información citada por Reuters, documentos internos mostraron un aumento considerable de la cantidad de código producido con asistencia de IA, pero sin una mejora equivalente en los resultados obtenidos en productos y servicios. También se registraron problemas de confiabilidad vinculados con el incremento del código generado mediante estas herramientas.
La reconstrucción periodística señala además un aumento del 40% en incidentes técnicos y de seguridad, acompañado por un incremento del 70% en el tiempo que los empleados debían dedicar a solucionar esos problemas.
Zuckerberg frenó la segunda etapa
Ante este escenario, Zuckerberg decidió cancelar la segunda ronda de despidos que estaba prevista para noviembre, aunque mantuvo la reducción de personal programada para mayo.
Después de esa primera etapa, el CEO comunicó internamente que no esperaba nuevos despidos generalizados durante el resto del año y planteó la necesidad de brindar mayor estabilidad a los trabajadores que permanecían en la compañía.
Meta también tomó algunas medidas para reducir la tensión interna. Entre ellas, pausó el sistema de seguimiento de mouse y teclado y permitió que algunos empleados reasignados regresaran a sus equipos anteriores.
En julio, Zuckerberg reconoció ante trabajadores que había existido un error de cálculo respecto del momento elegido para implementar la reorganización y admitió que el desarrollo de los agentes de inteligencia artificial no había avanzado al ritmo esperado.
Por el momento, la compañía mantiene su apuesta por la inteligencia artificial, aunque el proyecto de transformación laboral impulsado a comienzos de año quedó parcialmente frenado debido a la combinación de resistencia interna, dificultades técnicas y problemas en la implementación.


