¡Histórico Decanazo! Atlético Tucumán cortó un maleficio de 464 días y silenció el Monumental
En una noche que quedará grabada en la memoria del hincha decano, Atlético Tucumán dio el gran golpe de la fecha al vencer 1-0 a River Plate en un Monumental que terminó envuelto en silbidos y reproches. El equipo de Julio César Falcioni no solo se llevó tres puntos de oro, sino que cortó una sequía de 464 días sin victorias como visitante.
El Momento del Partido: El zarpazo de Tesuri
A los 19 minutos del primer tiempo, Renzo Tesuri capitalizó un grave error de retroceso de la defensa millonaria. A pesar de que River contaba con superioridad numérica en el área (siete contra cuatro), el volante tucumano apareció para definir y silenciar a las más de 80 mil personas presentes.
- El dato estadístico: Atlético no ganaba fuera de casa desde hacía más de un año y tres meses.
- La figura: Además del goleador, el arquero Ingolotti fue clave con intervenciones fundamentales para sostener la ventaja.
Un River con dudas de cara a los Playoffs
A pesar de que el equipo de Eduardo Coudet ya tenía asegurado el segundo puesto de la Zona B, la actuación fue calificada de “papelonezca” por la prensa especializada. El “muletto” que paró el Chacho no dio respuestas futbolísticas y el funcionamiento colectivo fue “sucio, pastoso y rígido”.
Puntos bajos y una luz de esperanza:
- Maxi Meza: Se notó su inactividad tras seis meses fuera de las canchas.
- Germán Pezzella: Responsable directo en el desajuste defensivo del gol.
- Kendry Páez: Entró para aportar claridad, pero se perdió en jugadas individuales improductivas.
- Lo mejor: El juvenil Lautaro Pereyra, quien en su tercer partido en Primera fue el único que intentó romper el molde con gambetas y rebeldía.
El análisis táctico: El “Falcioni-style” volvió a dar frutos
Falcioni planteó un partido de manual: orden defensivo extremo, marcas asfixiantes sobre los creativos (Galván no pudo recibir nunca cómodo) y transiciones rápidas. River, por su parte, abusó de la tenencia sin profundidad, y cuando logró romper el cerco, la suerte le fue esquiva: un cabezazo de Salas que reventó el travesaño en el cierre del partido fue la última señal de las “malas vibras” de la noche.
“Todos tenemos claro que nos gusta jugar mejor y nos gusta ver un fútbol más fluido.” — Eduardo Coudet, tras la derrota.
¿Qué viene ahora?
Este triunfo le da un respiro vital al Decano para engrosar el promedio y cerrar el semestre con otra cara. Para River, es una señal de alarma roja: jugar así en los playoffs o en la Sudamericana es sinónimo de eliminación directa.

