El Gobierno busca aplicar nuevas medidas de “justicia social” sin modificar su discurso económico
La administración de Javier Milei analiza iniciativas orientadas a facilitar el acceso al crédito y mejorar el poder adquisitivo, mientras mantiene su rechazo a las políticas de redistribución impulsadas desde el Estado
El Gobierno de Javier Milei comenzó a explorar nuevas medidas destinadas a brindar alivio a distintos sectores de la sociedad, aunque busca diferenciarlas de las políticas de asistencia y redistribución que históricamente cuestionó.
La discusión surgió a partir de una reunión de Gabinete en la que el Presidente habría planteado una interpretación particular del concepto de “empatía”, al considerar que puede ser utilizado para justificar políticas de carácter paternalista y una mayor intervención estatal.
En ese contexto, dentro de la administración libertaria reconocen que el margen para implementar medidas de alivio es limitado debido a las restricciones fiscales que sostiene el Gobierno.
Créditos hipotecarios y acceso a la vivienda
Una de las iniciativas impulsadas recientemente está vinculada con el acceso a créditos hipotecarios. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una medida que contempla utilizar parte del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para impulsar nuevos préstamos destinados a la adquisición de viviendas.
Según lo informado por el Gobierno, el programa podría alcanzar a unas 20.000 personas.
Durante la presentación de la iniciativa, Caputo sostuvo que los créditos hipotecarios constituyen una prioridad porque permiten que quienes tienen un empleo puedan acceder a una vivienda con sus propios ingresos.
La definición generó particular atención debido a que el concepto de “justicia social” ha sido cuestionado en reiteradas oportunidades por Milei. El Presidente sostiene que la redistribución mediante el Estado implica utilizar recursos provenientes de los contribuyentes.
Desde el entorno presidencial explicaron que las declaraciones de Caputo apuntaron a utilizar el concepto desde una perspectiva diferente: que una persona pueda acceder a una vivienda a partir de su trabajo y de sus propios ingresos.
El Gobierno busca sostener su política económica
La estrategia oficial combina estas iniciativas con el mantenimiento de los principales lineamientos económicos de la gestión: equilibrio fiscal, reducción de la intervención estatal y búsqueda de mayor participación del sector privado.
En paralelo, la administración nacional analiza mecanismos para mejorar las condiciones salariales en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo.
Durante esta semana trascendió que la Secretaría de Trabajo estaría conversando con distintos sectores para que las negociaciones paritarias contemplen un salario mínimo garantizado de $1.070.000 para agosto de 2026, equivalente a aproximadamente $860.000 de bolsillo.
Sin embargo, fuentes vinculadas a las negociaciones aclararon que el Gobierno no estaría impulsando directamente ese monto, sino que busca que empleadores y representantes sindicales alcancen acuerdos que posteriormente puedan ser homologados.
Un escenario marcado por la caída del salario real
Las discusiones salariales se desarrollan en un contexto de retroceso del salario real en el empleo privado registrado.
Según el informe Panorama mensual del trabajo registrado, elaborado por la Dirección Nacional de Estadísticas y Estudios Laborales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, los salarios reales del sector privado registrado disminuyeron 0,9% en junio de 2026, luego de una caída del 2,9% en mayo.
La evolución de los ingresos y el acceso al crédito aparecen así entre los principales desafíos económicos que enfrenta el Gobierno, mientras la Casa Rosada intenta sostener su programa de equilibrio fiscal y, al mismo tiempo, generar medidas que permitan mejorar las condiciones de acceso a determinados bienes y servicios.
La discusión sobre el alcance de estas iniciativas continuará en las próximas semanas, especialmente en torno a la posibilidad de ampliar el acceso al crédito, recomponer los ingresos y mantener los objetivos fiscales establecidos por la administración nacional.

