El impacto global del conflicto entre Estados Unidos e Irán: alimentos y medicamentos también podrían verse afectados
La escalada del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán no solo genera preocupación por sus consecuencias políticas y humanitarias, sino también por su fuerte impacto en la economía mundial. A doce días del inicio de los bombardeos en la región —en los que también participa Israel— los mercados internacionales comenzaron a mostrar señales de inestabilidad.
Uno de los efectos más inmediatos fue la reacción de las principales bolsas de valores del mundo, que registraron caídas desde el comienzo de la semana. A esto se sumó un fuerte incremento en el precio del petróleo, que llegó a superar los 115 dólares por barril, un valor que no se registraba desde abril de 2022.
El petróleo y el efecto dominó en la economía
Aunque hacia el cierre de la jornada del lunes el precio del barril descendió hasta los 95 dólares, el aumento sigue siendo significativo si se compara con los valores previos al inicio de las hostilidades. Antes del ataque del 28 de febrero, el crudo se ubicaba alrededor de 70 dólares por barril.
Este incremento genera un efecto dominó en distintos sectores de la economía global. El encarecimiento del petróleo suele trasladarse rápidamente al precio de los combustibles, lo que impacta en el transporte de mercancías y en los costos de producción.
El rol clave del estrecho de Ormuz
La situación se vuelve aún más sensible por el posible bloqueo del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo.
Las tensiones con la Guardia Revolucionaria Islámica mantienen en alerta a los mercados internacionales, ya que cualquier interrupción en ese corredor marítimo podría profundizar la escasez energética y presionar aún más los precios.
Riesgo de suba en alimentos y medicamentos
El impacto del aumento del petróleo no se limita al sector energético. Los costos de transporte y producción más elevados podrían trasladarse también a alimentos y medicamentos, productos que dependen de cadenas logísticas internacionales.
Especialistas advierten que, si el conflicto se prolonga, el encarecimiento de la energía podría afectar la producción agrícola, la distribución de insumos y el traslado de productos farmacéuticos, generando nuevas presiones inflacionarias en distintos países.
De esta manera, el conflicto en Medio Oriente comienza a mostrar consecuencias que van más allá del plano militar y geopolítico, con repercusiones directas en la economía global y en el acceso a bienes esenciales.

