Tensión en la Escuela Normal: alumnos toman el establecimiento en reclamo por recortes en idiomas y crisis edilicia

La histórica institución de San Miguel de Tucumán amaneció paralizada por una medida de fuerza estudiantil. Denuncian la reducción de la carga horaria en las “lenguas vivas”, la falta crítica de bancos y la ausencia de un gabinete psicopedagógico.

Medida de fuerza en defensa de la identidad escolar

La actividad académica en la emblemática Escuela Normal de San Miguel de Tucumán se interrumpió de forma drástica este martes. Los estudiantes, nucleados en el Centro de Estudiantes y respaldados por padres y egresados, decidieron tomar las instalaciones del edificio escolar. La drástica medida de fuerza es el resultado de un acumulado de promesas incumplidas en materia de infraestructura y, fundamentalmente, de un profundo malestar ante un presunto plan oficial para modificar el histórico esquema de enseñanza de idiomas, una de las principales insignias pedagógicas de la institución.

Alerta por el recorte en las “lenguas vivas”

Sofía, una de las estudiantes que encabeza la protesta, detalló ante la prensa que el detonante del conflicto fue el conocimiento de una reestructuración que afectaría la calidad educativa del área de lenguas extranjeras. “Quieren reducirnos las horas de idioma y que quede una profesora por curso, cuando nosotros acá históricamente tenemos dos docentes en el aula para que el aprendizaje sea mejor”, argumentó.

La preocupación de la comunidad estudiantil se enfoca en el dictado de asignaturas clave como inglés y francés. Según los huelguistas, los recortes proyectados impactarían con mayor fuerza a partir de quinto año. La desconfianza de los alumnos se incrementó debido al hermetismo gubernamental: “Las autoridades están comunicando todo de boca en boca y se niegan a entregarnos un documento o papel escrito que garantice la continuidad del diseño curricular actual”, denunció la alumna.

Vivir la escuela sin bancos: la crisis de infraestructura

Más allá del reclamo estrictamente pedagógico, la toma visibilizó las precarias condiciones edilicias en las que se dictan las clases diariamente. El déficit de mobiliario básico llegó a un punto insostenible que, según los estudiantes, pone en riesgo su propia integridad física.

La rutina diaria descrita por los alumnos expone las falencias del sistema:

  • Falta de asientos: Los alumnos que ingresan con apenas diez minutos de demora deben recorrer diferentes aulas buscando sillas o mesas disponibles.
  • Riesgo de accidentes: Los jóvenes se ven obligados a trasladar el pesado mobiliario subiendo y bajando escaleras entre los distintos pisos del establecimiento, con el peligro de sufrir caídas.

A este escenario de abandono edilicio se le suma una demanda histórica: la restitución de un gabinete psicopedagógico. Desde el alumnado recordaron que la institución carece de este equipo profesional desde hace años, una herramienta indispensable para contener a una matrícula tan numerosa. “Nos aseguran que la orden ministerial ya fue emitida, pero la realidad es que nunca llega nadie a ocupar el puesto”, lamentaron.

Presencia de la Ministra y continuidad de la toma

En horas de la mañana, ante la masividad del reclamo y la paralización total de las actividades, la ministra de Educación de la provincia se presentó en el establecimiento de manera imprevista para encabezar una mesa de diálogo con los delegados estudiantiles y el cuerpo directivo de la escuela.

A pesar de la apertura de esta instancia de negociación formal, el Centro de Estudiantes ratificó que la toma del edificio se mantendrá por tiempo indeterminado hasta que el Poder Ejecutivo presente un acta firmada con respuestas concretas, positivas y con plazos de ejecución definidos. “No sentimos el apoyo real del Ministerio y no nos vamos a mover hasta tener soluciones dignas”, sentenciaron los estudiantes desde las puertas de la institución.

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