Año Nuevo: Militando la esperanza

Militia est vita hominis super terram… ¡¡¡Una lucha formidable!!!

Mi padre tenía, justo a la derecha de su vieja máquina de escribir Olivetti, un papelito rectangular que transcribía la cita. Un grueso vidrio transparente, que descansaba abarcando toda la superficie de su escritorio, servía de protección y parecía aumentar el tamaño de las letras dactilografiadas.

Cada mañana entonces, y a lo largo de innumerables jornadas laborales, su vista habrá percibido, con mayor o menor grado de conciencia, la consigna que, según él, lo identificaba.

Siendo muy niño, le pregunté el significado de la frase.

Me explicó que era un texto bíblico, del Libro de Job, que significaba “la vida de los hombres sobre la tierra es una lucha”. Militia es sinónimo de combate, me dijo. Con el tiempo entenderás que vivir es perseverar en la militancia de tu existir. No es la vida placidez, sino un escenario de continuos sucesos imprevisibles y complejos que deberás enfrentar, lo quieras o no. Rendirte jamás es una opción. Nada se logra sin esfuerzo. La contrariedad y los obstáculos son parte inevitable de estar vivos.

Una sonrisa combativa se dibujaba en su rostro cuando me repetía estas frases. Complementaba su discurso recitando las inmortales estrofas de Almafuerte: “No te des por vencido, ni aún vencido, no te sientas esclavo, ni aún esclavo, trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido”.

Luego con sabiduría me explicaba que tenía que adquirir la templanza para enfrentar con alegría y optimismo las contingencias de mi vida, suceda lo que suceda.

Con picardía me decía que, si me fijaba bien en la frase, el había añadido a la cita bíblica, unos puntos suspensivos y las palabras “una lucha formidable!!”.

Formidable era uno de sus adjetivos favoritos. Lo asimilaba a magnífico, digno de admiración, apasionante, excitante. Su modo de vida era de un optimismo exuberante, la lucha no le intimidaba, la asumía con feroz alegría y a carcajadas que aún deambulan con su sonoridad argentina en los recovecos complejos de mi memoria.

Al añadir este párrafo, mi padre despojaba a la frase de Job de sus vértices más funestos y la batalla cotidiana adquiría connotaciones humanas, épicas, pero maravillosas en su singularidad.

Escribo este artículo en el último día del año calendario del año 2025, y su publicación está prevista para el primer día del año 2026.

Las fechas son un invento humano para jalonar el tiempo marcando hitos imaginarios que nos ayudan a efectuar balances instrospectivos. Es por eso quizás que esta nota se inicia con aquel viejo recuerdo infantil, con esa enseñanza vital que me marcara a fuego, y que he procurado fielmente seguir con denuedo.

Militancia y Esperanza. Esfuerzo y Alegría. Así se vive y así se debe vivir.

A veces los seres humanos, abrumados por el entorno que les rodea, incurren en un pesimismo que les agobia y paraliza. Dejan de luchar. Se abandonan a la autocompasión y sus desgracias les parecen singulares e insoportables.

Las desgracias contemporáneas en ocasiones son una invitación al erróneo criterio de que “todo tiempo pasado fue mejor”, fallido mental en el que solemos incurrir sin reflexionar mucho su veracidad.

La semana pasada ha sido fructífera en mis lecturas, variadas en su temática, como me gusta para no enredarme en la barbarie del especialismo que tanto preocupaba a Ortega y Gasset, leer de todo me obliga a diversificar los recorridos de mi mente, manteniéndola activa y lejos de una erudición que momifica el pensamiento.

Curiosamente, los libros leídos, en su diversidad me sirvieron mucho a la hora de realizar mi balance anual, y me ayudaron a tener perspectiva más objetiva de los sucesos contemporáneos que me afligen.

1.- Sumisión de Michel Houellebecq

Nadie Nace Lector: en mayo leemos Sumisión, la novela de Michel Houellebecq

En esta ficción, su autor describe las peripecias de Francois un profesor de literatura de la Universidad de París, especializado en la obra de Huysmans. Hombre inmerso en una crisis existencial, carente de estímulos vitales, pareciera deslizarse inconscientemente a la abulia y quizás al suicidio. Alrededor suyo los acontecimientos políticos adquieren una violencia singular. El enfrentamiento más tenso es entre la ultraderecha del Frente Nacional liderado por Marie Le Pen, y la Hermandad Musulmana, ficcional agrupación política conducida por Mohammed Ben Abbes, un líder islámico fundamentalista con pretensiones imperiales. De a poco el triunfo decanta a favor del musulmán, quien aprovecha la circunstancia para imponer un programa de gobierno que modifica las raíces mismas de la identidad francesa. “Sumisión” es el título ya que la trama nos conduce de la mano a entender la conversión al Islam del protagonista a cambio de una vida más regalada y la posibilidad cultural de una poligamia que aniquila todo vestigio feminista.

El lanzamiento del libro se produjo exactamente el mismo día del cruento atentado contra la revista Charlie Hebdo en París perpetrado por grupos musulmanes ofendidos por sus publicaciones que consideraban contrarias a su religión.

Leer este libro me recordó que sociedades tenidas como parte del mundo más civilizado tienen sembrado en el subconsciente colectivo fuertes componentes raciales y religiosos que son caldo de cultivo de potenciales enfrentamientos.

La intolerancia y la propia convicción de superioridad de un grupo social, étnico o religioso en relación a los demás, es siempre garantía de conflictos.

2.- El murmullo de lo invisible de Alejandro Miguel Pereira

El Murmullo de lo Invisible (eBook, ePUB) von Alejandro Miguel Pereira -  bücher.de

Osvaldo, un profesor universitario de filosofía, angustiado por una realidad social que considera profundamente injusta, se involucra con un grupo clandestino de personajes muy disímiles, unidos por un profundo odio contra un sistema social que acentúa las desigualdades y que pareciera construido a la medida de las grandes corporaciones y el poder económico centralizado.

El grupo utiliza las redes sociales para comunicarse y programar actos de repudio contra el gobierno que los somete con sus políticas de discriminación y marginalidad. Intelectuales y activistas se mezclan retroalimentando la insatisfacción contra el orden establecido que los somete. Osvaldo se pregunta “si seríamos capaces de superar, de manera inteligente, las injusticias que nos llevan al conflicto social, bajar las aspiraciones de una clase muy alta que posee el noventa y nueve por ciento de la riqueza, y tratar de convivir en armonía con el planeta”.

El lenguaje revolucionario se impone fácilmente al dialoguista. Se ha perdido la fe en la democracia, en los partidos políticos, en las instituciones. Solo queda espacio para la violencia, que se desata entre asesinatos programados y atentados masivos. La opresión justifica la revolución sangrienta.

Leer este libro es un recordatorio de mi adolescencia tucumana, donde la violencia se enseñoreó del escenario político causando un baño de sangre con cicatrices abiertas que siguen sangrando.

3.- Tu no matarás de Julia Navarro

Tu No Mataras - Julia Navarro - Tapa Dura - Formato Grande

Fernando es el hijo de un editor e intelectual amante de los libros, que militaba en el bando republicano. Su padre encarcelado, había participado de la guerra civil española. En la cárcel, cuando recibía la visita de su hijo, le repetía con fervor casi fanático: “Tu no matarás, hijo mío”. Abrumado por los horrores de una guerra fraticida, salvaje a más no poder, lo único que le importaba era que su vástago no tuviera que matar a un semejante. Por su propia experiencia sabía la huella indeleble que una situación así deja impresa en el espíritu de quien tiene que matar.

La España franquista, inmisericorde con los vencidos, continuó con los fusilamientos y fatalmente le llega el turno de ser ejecutado al padre de Fernando. Inmerso en un dolor lacerante, un deseo irrefrenable de venganza le lleva al protagonista a tomarse justicia por mano propia y, revólver en mano, asesina a bocajarro al carcelero de su padre y a su hijo, presunto integrante del pelotón de fusilamiento que asesinara a su progenitor. El hecho marcará definitivamente su destino.

La novela nos describe de manera descarnada la división sangrienta que partió al medio la sociedad española. Hermanos que militaban bandos contrarios, el valor de la vida humana se degrada al extremo, y los muertos de ambos bandos impiden consolidar una conciliación que parece imposible.

4.- Estación Damasco de David Mc Closkey

Estación Damasco, de David McCloskey - Zenda

Nos habla de Siria, sometida durante décadas a la tiranía de Al-Assad, quien en el año 2000 accedió al poder para suceder a su padre, Hafez al-Assad, quien había asumido como gobernante de su país en el año 1971. La consolidación de un régimen dictatorial tan prolongado fue generando fuertes protestas civiles que adquirieron magnitud en el año 2011, tras la llamada “Primavera Arabe”. Las proporciones del enfrentamiento hicieron que ya en el año 2012 la ONU calificara el conflicto con el rango de guerra civil.

La brutalidad de los procedimientos empleados para reprimir los reclamos, con el uso indiscriminado de armas químicas, es descripto en la novela, la que nos envuelve en una trama de espionaje cruda, realista y muy violenta.

De nuevo aquí aparecen subyacentes las diferencias humanas, zanjadas a sangre y fuego por la imposibilidad de apelar a la racionalidad, el diálogo y la comprensión empática de la realidad ajena.

5.- Golpe de Gracia de Dennis Lehane

Golpe de gracia

En esta novela su autor nos narra la historia de Mary Pat Fennessy, una bostoniana de origen irlandés, que vive en un barrio violento y muy humilde. La trama se desarrolla en 1974, cuando un fallo judicial, en un intento de integrar la sociedad dividida por un profundo odio racial, ordena que las escuelas públicas tengan composición interracial obligatoria y reasignan chicos blancos a escuelas negras y viceversa, ordenando que los transportes escolares lleven adolescentes de ambas razas a sus nuevos destinos escolares. La medida detona fortísimos reclamos, huelgas y violencia.

En medio de estos sucesos, y como consecuencia directa de este microclima, un adolescente negro es asesinado de manera brutal por cuatro jóvenes blancos, uno de los cuales es la hija de Mary Pat. Odio, diferencias raciales, supremacistas blancos, mafia irlandesa, el lado oscuro de la sociedad bostoniana de esos años es descripto magistralmente por el autor.

El diálogo entre Mary Pat y Calliope, madre del joven negro asesinado, es desgarrador. “Yo no lo maté, dice la primera. ¿Ah no?, Usted crió a una hija que creía que estaba bien odiar a personas solo porque Dios las ha hecho con un tono de piel diferente. Permitió ese odio. Probablemente lo fomentó. Y su hija y sus amigos racistas como usted, salieron al mundo como pequeñas granadas de mano de odio y estupidez…y… y puede irse a la mierda si cree por un momento que voy a aceptarlo o perdonarlo. Yo no perdono”.

Otra vez la discriminación como idea transforma al odio en concepto generador de violencia fatal entre seres humanos.

6.- Los años peligrosos de Ramón González Férriz

Los años peligrosos | Penguin Libros

El libro de este periodista español me había sido recomendado un año atrás por mi amigo Emilio Monzó. Recién pude conseguirlo y leerlo la semana pasada. Publicado en el 2024, intenta analizar los fenómenos universales de polarización aguda, agonía de la democracia liberal, la injerencia de las redes sociales y la fenomenal irrupción de líderes fundamentalistas y violentos a los estrados del poder mundial.

Con mucha precisión se describen los fenómenos de empoderamiento de los megamillonarios tecnócratas cuyo abordaje al poder estatal a través de personajes extravagantes intenta explicar como un fenómeno de época que llegó para quedarse.

Inmerso en las lecturas precedentes, que me informaban de viejos rencores y odios subterráneos insertos en las capas sociales de diferentes sociedades, la comprensión de que los conflictos pasados no alcanzan para evitar confrontaciones futuras, me golpeó en pleno rostro. Entender la historia, aprender de las funestas consecuencias de la violencia verbal, física y social, no impide que la humanidad vuelva a repetirse en sus errores. La Democracia, un intento magnífico de dirimir los conflictos de intereses en pujas civilizadas, ha sido sitiada por un conjuro tecnológico que nos desborda y anula toda capacidad de reflexión y reacción.

Escrito hace apenas un año, sus párrafos parecen ya viejos. Los libros anteriores que narran sucesos pasados, parecen en su esencia tener una pérfida actualidad.

Los años peligrosos tiene un subtítulo: Por qué la política se ha vuelto radical. Aquí el término radical se contrapone a la moderación, a la prudencia. Triunfa hoy el desaforado, el que grita, el que insulta.

7.- El ruletista de Mircea Cärtärescu

Los Sueños y la Literatura, Esta semana en el Programa Capítulo Dos, que  conduce Diego Tejerina, en la columna de los lunes compartimos Los Sueños y  la Literatura, un tema apasionante y que presenta ...

De postre, una joyita. Un breve cuento, escrito por un escritor rumano, de quien se rumorea sería candidato a Premio Nobel de literatura, nos narra la historia de un asombroso personaje: El ruletista. Un hombre torturado y desdichado desafía una y otra vez la diosa fortuna en el macabro juego de la ruleta rusa.

La narrativa es magistral, como amante de la literatura he sentido la admiración inmediata que nos produce la lectura de un texto maravillosamente bien escrito.

Ninguna conexidad tiene con los anteriores libros comentados, pero implicó para mí la constatación de que el arte, el pensamiento, la literatura siguen siendo la demostración cabal de lo más distintivo de esa humanidad que se revuelca en el estercolero de un odio absurdo, pero que en simultáneo es capaz de producir cultura, que no es otra cosa que la perspectiva humana del universo.

Mientras haya artistas habrá esperanzas

El extraño derrotero de este artículo que me llevara desde mis recuerdos infantiles a la sombra de la sabiduría refinada de mi padre hasta mis lecturas más recientes empieza a retomar por fin un hilo conductor.

El inicio del año 2026 me encontrará renovado en mi entusiasmo por la vida, por la existencia pura, ese regalo efímero que quiero aprovechar hasta la última gota de su esencia divina.

Pero no me limitaré a transcurrir, simplemente. Seguiré militando. Seguiré luchando por las cosas y los valores en los que creo. No me resignaré de ninguna manera ante el vendaval de la irracionalidad auspiciada desde las redes que distorsionan la posibilidad de reflexionar y pensar.

La consigna es luchar contra el odio que nos divide y reivindicar el valor del consenso. Quiero seguir abogando por la empatía social y la importancia de la solidaridad en la vida comunitaria. No voy a ceder a la prepotencia de los odiadores seriales que nos embrutecen con sus adjetivaciones destempladas.

Invito a mis lectores a perseverar en la lucha por el buen sentido y las maneras correctas. A convencernos de que el mundo siempre ha sido escenario de tensiones y crisis, que las circunstancias nunca son sencillas y que tenemos la obligación de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para mejorarlo y mejorarnos.

Vuelve mi espíritu nostálgico al estudio de mi padre y reencuentro mis ojos con los suyos para fundirme en un abrazo existencial que trascende las fronteras cósmicas entre la vida y la muerte.

Con osadía he reescrito tu consigna:

Militia et Spes, “lucha y esperanza”.

¡Feliz año nuevo, mucha pero mucha alegría y esperanza para todos!

1 de enero del 2026

Sisto Terán Nougués

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